Cuando Argentinos ganó en la derrota

Nota publicada en Viva, revista Clarín, en diciembre de 2010

El 8 de diciembre de 1985, Argentinos Juniors y Juventus de Italia inventaron en Japón uno de esos partidos que se gestan, con suerte, cada 25 años: una final del mundo de la que se recuerda más el juego que el resultado. Cuatro jugadores de Argentinos, su técnico, el único hincha que viajó desde La Paternal, tres futbolistas de la Juve y una periodista japonesa presente en el estadio Nacional de Tokio recuerdan para VIVA aquella definición de la Copa Intercontinental de la que este miércoles se cumplirá un cuarto de siglo, y que para muchos futboleros argentinos de 35 años o más representó, sencillamente, el partido entre clubes más fabuloso de los cientos o miles que vieron en sus vidas.

– José Yudica, técnico de Argentinos: “Los periodistas italianos no sabían casi nada de nosotros: algunos habían viajado a Buenos Aires antes de la final y no podían creer que nuestra cancha era de madera. Hoy Argentinos es un gran club, pero entonces era demasiado pobre. ‘¿Ustedes ganaron con esta cancha?’, me preguntaban. Ah, y lo único que les interesaba a los periodistas japoneses de nosotros era la rabona de Borghi”.

– Claudio Borghi, delantero de Argentinos: “En un entrenamiento, antes de la final, los periodistas de Japón me pidieron que les hiciera la rabona para sacarle fotos y filmarla. Entendí que era una jugada que no veían muy seguido y querían saber cómo se hacía”.

– Mario Hernán Videla, mediocampista de Argentinos: “Los dos planteles estábamos alojados en el mismo hotel. Y lo primero que nos sorprendió fue la altura de los jugadores de Juventus. Eran todos de un 1.80 para arriba. Cuando los hinchas italianos nos veían, se reían de nosotros, en especial de nuestra altura. Éramos muy bajos y nos hacían gestos de ‘les vamos a hacer tres o cuatro goles’”.

-Carlos Ereros, delantero de Argentinos: “Fuimos como punto. Nadie nos daba mucha bola. ¡Si de la Argentina sólo viajaron dos periodistas (en realidad fueron cuatro) y un hincha!”.

– Lito Tujschinaider, hincha de Argentinos: “Soy socio desde el 30 de noviembre de 1940 y seguí y sigo y seguiré al Bicho por todo el país y por todo el mundo. Hasta fui a Trinidad y Tobago a ver la final de la Copa Interamericana. ¿Cómo no iba a estar en Japón? Era un sacrificio enorme, pero costara lo que costara yo tenía que estar ahí. Y lo hice: al final fui el único hincha de Argentinos en Japón”.

– Videla: “Ya en el estadio, nos sorprendió que la cancha estuviera tan blanda: tenía arena por todos lados. Por eso por tele se veía amarilla”.

– Borgui: “Los hinchas japoneses hacían sonar una corneta todo el tiempo. Por tele daba la sensación de que era insoportable, pero en la cancha no jodía tanto”.

– Chizuru de Garíca, periodista japonesa: “Esas trompetas eran peores que las vuvuzelas de Sudáfrica 2010”.

– Antonio Cabrini, defensor de Juventus: “No sabíamos nada de Argentinos, y nos sorprendieron de entrada. Salieron a jugarnos de igual a igual: es su carácter nacional, todos los jugadores de Argentina son así. No recuerdo bien los nombres, pero el 7 era muy bueno, el que tenía que marcar yo. ¿Cómo se llamaba? Ah, sí, Pepe Castro, muy bueno. Y después estaba el que jugó en Italia. ¿Borghi? Ah, Borghi, ése era un fenómeno”.

-Michel Platini, mediocampista de Juventus: “A Borghi no lo conocía antes de la final, pero durante el partido, a la fuerza, lo conocí muy bien. Lo que hizo fue impresionante. De Argentinos sólo sabíamos que había algunos jugadores del campeón del mundo 1978 (en realidad, sólo Jorge Mario Olguín). Pero después de ese partido, a Borghi lo seguí siempre, su llegada a Europa y su regreso a Sudámerica. Sé que ahora es técnico”.

– Borgui: “Con Platini nunca hablé, ni durante el partido ni después. En esa época yo no hablaba italiano, y sólo cruzamos unas palabras durante unas fotos que nos sacaron juntos en Japón, pero fue algo muy rápido”.

– Yudica: “El primer tiempo fue parejo y terminó 0 a 0. Todos creían que nos iban a dominar, pero al final nosotros tuvimos la pelota. Estábamos convencidos de que íbamos ganar. Y lo tuvimos tan cerca…”.

– Ereros: “En el comienzo del segundo tiempo, el Panza Videla me puso una pelota a espaldas de los centrales y convertí el 1-0. Ahí se abrió el partido y por un segundo nos pusimos 2-0 con un gol del Pepe Castro, pero el árbitro lo anuló por un off side muy finito. Y encima, enseguida Platini nos empató de penal”.

– Platini: “Cuando íbamos 1-1 ,convierto otro gol, el del 2-1, pero el árbitro lo anula. No lo podía creer. Era un gol de antología en el momento prefecto, en la final del mundo, y lo anularon por nada. Entonces me tiré al césped en forma de protesta. Decidí no acercarme al árbitro: era mucho más sarcástico acostarme en la cancha que ir a reclamarle. Me deprimí. Fue una desilusión enorme”.

– Yudica: “Para las reglas de ese momento, ese gol estuvo bien anulado: hubo off side de un italiano, por más que no haya participado en la jugada. Ahora esa infracción ya no se cobraría, es cierto, pero entonces no se distinguía entre off side pasivo o activo. Lo de Platini aquel partido fue increíble, pero Borghi también la rompió. El Bichi le dio un pase sensacional al Pepe Castro para el gol del 2 a 1. Iban 30 minutos del segundo tiempo y ahí creí que ya estaba, que ya ganábamos. Y faltando 10 minutos se lo dije el médico del plantel, (Roberto) Avanzi: ‘Ya está, lo ganamos, es nuestro’. Estaba convencido. ¡Si ellos no llegaban!”.

– Videla: “Faltando siete minutos, le empezamos a hacer señas a Yudica para que metiera un cambio. Platini había retrocedido algunos metros, encontró los espacios que no tenía arriba, y metió unos pelotazos que nos complicaban. Por eso le pedimos a Yudica que hiciera un cambio: necesitábamos alguien encima de Platini. Pero el Piojo confiaba tanto en nosotros que no lo quiso hacer”.

– Tujschinaider: “Miré el partido en la platea, al lado de Juan Carlos Morales, que era el único periodista de radio y relataba para Rivadavia. Después estaban Horacio Pagani, de Clarín; Aldo Proietto, de Él Gráfico; y un muchacho de otra revista. Faltando siete minutos, me dije ya está, somos campeones, y empecé a bajar las escaleras para entrar a la cancha y dar la vuelta olímpica en rodillas. Ahí llegó el gol de Laudrup”.

– Michael Laudrup, delantero de Juventus: “Fue un partidazo, una de las mejores finales de la Copa Intercontinental, tal vez la mejor. El problema fue que se nos complicó mucho: ellos eran muy buenos y recién marqué el gol del empate a seis minutos del final”.

– Yudica: “Ese gol fue una jugada asilada, una pelota que se iba de la cancha. Fue un error nuestro”.

– Cabrini: “En un momento pensé que lo perdíamos, pero teníamos a Platini. A él le vi grandes partidos, pero creo que ninguno como ése”.

– Platini: “No, nunca pensé que íbamos a perder. Era uno de esos partidos que no podíamos perder. Uno juega sólo una vez en la vida una final del mundo y simplemente no la puede perder”.

– Chizuru de García: “Lo increíble fue que la televisación de Japón, cuando terminó el segundo tiempo, cortó la transmisión y puso otro programa. Las autoridades no habían previsto que hubiera alargue ni penales y, como tuvieron que respetar los horarios de la programación, cortaron la transmisión. El fútbol en esa época era para los japoneses como el béisbol para los argentinos”.

– Videla: “El arquero de ellos (Stefano Tacconi) estudió bien los penales. De nosotros pateamos casi los mismos que en la final de la Libertadores. Y cuando le tocó al Chivo Pavoni, Tacconi ni se movió y atajó la pelota en el medio. Lo mismo con Batista: el Checho pateó a la izquierda y el arquero la atajó casi sin tirarse”.

– Laudrup: “En los penales erré mi disparo, me lo atajó el arquero (Enrique Vidallé). Pero al final no importó. Ya había hecho el gol del empate y al final fuimos campeones”.

– Platini: “De ese partido lo recuerdo todo. El primer gol de Argentinos, nuestro empate, otra vez ellos se ponen en ventaja, el empate de Laudrup, el gol que me anulan, el penal que hago al final para el triunfo y la vuelta olímpica”.

– Ereros: “Cuando Platini convirtió el último penal, quedé shockeado. ‘¿Cómo hago para volver acá?’, pensé, y me puse a llorar”.

– Borgui: “Yo no lloré. La inconsciencia de mi edad me llevó a pensar que podría volver a jugar otra final. En ese momento ni siquiera tenía noción del partido que habíamos hecho, hasta que Avanzi nos dijo: ‘No saben la final que jugaron, de esto se va a seguir hablando durante años’”.

– Platini: “Por cierto, ¡todavía tengo la camiseta del arquero (Vidallé)! Me gustaría mandarles de nuevo felicitaciones a él y a sus compañeros”.

– Adrián Domenech, defensor de Argentinos: “Nosotros perdimos, pero todo el mundo siguió hablando de ese partido, y nadie se acuerda contra qué rival jugó River la final del año siguiente. Aunque, si tengo que ser sincero, hubiera preferido ganar y que nadie se acuerde, y no haber perdido y que me hayan felicitado. Yo viajé para ganar y no cumplí mi objetivo”.

– Ereros: “Volvimos a Ezeiza y pensábamos que no habría nadie, pero nos recibieron como campeones. La terraza estaba llena de hinchas del Bicho. Nos decían “gracias, ustedes también ganaron’”.

– Borgui: “Ese partido me enseñó que, a veces, el resultado no es lo más importante”.